Barquisimeto – Venezuela

San Pedro y San Pablo. Autor: El Españoleto

San Pedro y San Pablo. Autor: El Españoleto

I. Contemplamos la Palabra

1ª Lectura. Hechos 12,1-11

…De repente se presentó el ángel del señor y se iluminó la celda de la cárcel. Toco a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo:- Date prisa levántate. Las cadenas s ele cayeron de las manos y el ángel añadió: -Ponte el cinturón y lasa sana dalias y sígueme. Pedro salió detrás creyendo que lo que hacía era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle y se abrió solo. Salieron y al final de la calle se fue el ángel. Pedro recapacitó y dijo: Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel `para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.

2ª Lectura Tim 4,6-8. 17-18

El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. El me libro de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal y me llevará a su reino del cielo. ¡A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén!

Lectura evangélica, Mt. 16, 13-19

Jesús le respondió:

-¡Dichoso tú Simón, hijo de Jonás, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo! Ahora te digo yo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificará mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos: lo que atares en la tierra, será atado en el cielo, y lo que desates en la tierra será desatado en el cielo.

II. Compartimos la Palabra

El texto del evangelio es el que viene a dar sentido a la fiesta. Pedro es constituido como la piedra sobre la que Cristo edifica su Iglesia. Dejemos de lado la autenticidad si son palabras exactas de Jesús o palabras reinterpretadas por las comunidades cristianas que fundamentan un hecho manifiesto: Pedro asume una responsabilidad especial entre los apóstoles, que no se la pudo otorgar él, ni se la otorgaron, sino que reconocieron, los otros apóstoles. Es manifiesto que Cristo decidió que su obra se continuara en esa comunidad que se llama Iglesia. De ella no va a estar ausente ni él ni el Espíritu Santo a lo largo de la historia. Los comienzos fueron duros: he suprimido en las dos primeras lecturas lo que se apunta de encarcelamiento y persecuciones. He resaltado que en medio de esas duras circunstancias Pedro y Pablo sintieron la ayuda de Dios. Pablo dice que el Señor seguirá librándome de todo mal: Ni a él ni a Pedro les libró del martirio. En ese martirio alcanzaron el triunfo que habían conseguido tras las persecuciones. Esa es la Iglesia: no existe para ser aplaudida, sino para, como Pablo, presentar íntegro el mensaje. Éste no va a ser siempre bien aceptado, traerá desprecios, persecuciones hacia quien lo propone; Dios no fallará. Ni Pedro ni Pablo sustituyen a Dios, a Cristo, como tampoco el Papa. Pedro no es sucesor de Cristo, es su vicario o representante. No él único, Cristo se hace presente en todos especialmente en los más necesitados. Por eso hemos de agradecer el servicio del ministerio del Papa. Sobre todo hemos de amar a la Iglesia. Incluso aunque en ella encontremos aspectos que no nos gusten. Amar no a la Iglesia en general. sino a la Iglesia de hoy, con sus glorias y defectos.

Fray Juan José de León Lastra

Licenciado en Teología

Fuente: Dominicos.org

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