Barquisimeto – Venezuela

Notas Pastorales de Monseñor Antonio José López Castillo publicada hoy en el diario El Impulso.

“La Ascensión del Señor”

notas_pastorales_ascensionSegún la cosmología bíblica “el cielo está arriba” y es la estancia de Dios, en cambio la tierra que “está abajo” es la morada de los hombres (Salmo 115,6; Éxodo 19, 11ss).

Así Jesús, glorioso por la resurrección, asciende a los cielos y es exaltado a la derecha del Padre, (Romanos 8,34; Efesios 1,20ss). La ascensión aparece sobre todo como un hecho de fe.

Indiscutiblemente que con el mayor conocimiento de la revelación y más profundización de la fe misma, la ascensión ha ido adquiriendo una mejor ubicación histórica y teológica.

Debemos captar que Jesús, antes de su encarnación, estaba junto a su Padre, como segunda persona de la Santísima Trinidad, en unión con el Espíritu Santo.

Por lo tanto su exaltación fue además el retorno al “mundo celestial” de donde había descendido.

Así lo expresa el evangelista Juan: “porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad sino la voluntad del que me ha enviado”; Los judíos murmuraban de Él, porque había dicho: “Yo soy el pan que ha bajado del cielo…” (Juan 6, 38,41ss).

De la misma manera insiste “Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre” (Juan 3,13).

La Ascensión también manifiesta la supremacía cósmica de Cristo. Pablo enseña que Jesucristo se enseñoreó en los cielos por encima de los poderes.”Conforme, a la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo resucitándole de entre los muertos, y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo principado, potestades, virtud, dominación y de todo cuanto tiene nombre no solo en este mundo, sino también en el venidero” Efesios 1,19-20).

La carta a los hebreos, piensa la subida de Cristo, en relación a un mundo celestial, en el cual se hallan dimensiones de la Salvación definitiva hacia la cual en el tiempo peregrina la humanidad (Hebreos 1,3).

Por supuesto que pedagógicamente fue conveniente distanciar la Resurrección de la Ascensión de Cristo.

Indiscutiblemente que las manifestaciones de Jesús resucitado a sus discípulos, lo hacían volver del “mundo de la Gloria” para expresarlo de alguna manera (Juan 19,17).

La ascensión en la pedagogía bíblica parece clausurar el período de las apariciones de Cristo, en los inicios de aquella comunidad de fe.

Así Jesucristo resucitado, con la ascensión, retira del mundo temporal, su presencia visible hasta el fin de los tiempos.

En efecto, los Hechos de los Apóstoles expresan: “Ese Jesús que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá como lo habían visto ir al cielo”. (Hebreos 1,3).

El retornará “bajando del cielo, sobre las nubes” (1 Tesalonicenses 4,17)

La enseñanza de todo esto, consiste en que Jesucristo, vencedor de la muerte instaura un estilo de vida nueva, junto a Dios.

Él penetra ese estado, para introducir luego a sus seguidores fieles.

Los cristianos, unidos a su Señor resucitado y exaltado por una fe operante, buscan las cosas de arriba, para que su verdadera existencia se ubique en su Salvador.

Ellos van forjando al hombre nuevo y van construyendo la ciudad eterna, desde la ciudad terrena.

Cristo asciende para que ascendamos todos.

Debemos ascender a una vida de fe madura, a una espiritualidad consistente a sabernos dirigidos desde Jesucristo.

Es necesario ascender a una vida de valores, veracidad, justicia, libertad y prudencia.

Es conveniente ascender en los niveles de la educación, urbanidad y cultura.

Es urgente ascender en la honradez, honestidad y fraternidad.

Debemos levantar con el trabajo, la buena administración y el esfuerzo diario, la calidad económica, alimenticia, de la vivienda y de los servicios.

Debemos elevar la verdadera dimensión política sacándola de la politiquería y demagogia. Ascender desde la mezquindad y envidia, hacia la nobleza de corazón y verdadera fraternidad humana, por encima de las simples consignas político-partidistas, que más de una vez han sumergido al pueblo en el odio, rencor y divisiones, cuando hoy más que nunca necesitamos unión y solidaridad.

El cristianismo invita a la salvación eterna, pero de la misma forma nos urge a la superación temporal y social.

Estoy seguro de que todo esto honrará tanto a nuestra Madre del cielo, como a todas las familias de la tierra.

Hoy es Día de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto.

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Comentarios en: "Notas Pastorales (24 de mayo de 2009)" (1)

  1. sofia bejarano de angulo dijo:

    Debemos ascender a los niveles espirituales para entender el querer de Dios…
    Hay una tarea urgente… y nuestra Iglesia muy querida… desde el seno de las familia debe transmitir esos valores y virtudes , ser constante e incansables en proyectarlos…
    Para ser fraternos, solidarios, afables , cordiales y sobrios sin duda hace falta que el mundo se vuelque a la escencia del Amor que es Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espiritu Santo.
    Nuestra Madre Santísima que nos abraza constantemente nos aníma en ese querer, de ser hombres nuevos en Cristo Jesus. Amén

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